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Ozuna se pone “darks”
En su sexto disco, Cosmo, el reggaetonero megaestrella puertorriqueño-dominicano descarta sus pasados colores de osito peluche y se inclina hacia el underground. En su casa en Miami, nos dice porque.

Escrito por E.R. Pulgar
Fotografía por Alex Hodor-Lee
Moda por Brandon Vega
Photographer Alex Hodor-Lee

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Obtén un póster de la portada de Ozuna aquí.





La casa es moderna, un pequeño palacio minimalista blanco y marrón rodeado de palmas — típico del sudoeste de Coconut Grove. Llego a este enclave rico de Miami justo antes del atardecer, en un van negro con las ventanas teñidas. Después de parquear en frente al lado de un Porsche verde, me guían a un extenso patio trasero. Una pequeña congregación de managers y publicistas susurran al lado de la parrilla, más allá de una enorme piscina azul. Lo absorbo todo, y de pronto estoy en frente del dueño de la casa. Su vestimienta no llama la atención — una gorra negra de béisbol al revés, una camisa de talla grande, sneakers azules que parecen caros, y jeans — salvo sus muñecas, la derecha brillando con una cadena de diamantes y la izquierda con un Rolex dorado incrustado de rubíes. Le digo que su casa es hermosa. Ozuna me da un abrazo y replica, “Esta también es tu casa.”

Su disposición plácida es un contraste agudo con la odisea de llegar acá — por lo menos cuatro cambios de tiempo y hora, resultando en una búsqueda inutil por Miami. “Todo con [su equipo] es muy en movimiento haha,” me textea su representativa más temprano en el día. Para el momento que estamos cara-a-cara, sentadxs al lado de la piscina, le digo a Ozuna que estoy cansadx de pasar el día persiguiéndolo por Miami. Me ofrece un café, y terminamos alrededor de su enorme isla de cocina, coronada por una estatua de un oso peluche en una sudadera, uno de varios modelos tres-dimensiones del logo de Ozuna esparcidos por la casa.

El canta mientras jala shots de espresso para el equipo, esa voz familiar — una que había oído frecuentemente en estaciones de radio Top 40 latinxs y en clubs de reggaeton mainstream — llenando el espacio con el olor de café recién hecho. Yo juego con su perro Falco, un pastor belga malinois grande pero dócil. Ozuna toma su espresso con un poco de leche de avena o de almendra. Su publicista lo toma negro, pero el insiste que ella pruebe una de las alternativas, diciéndole en broma “Nunca sabras si algo no te gusta si no lo pruebas."

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Esta parece ser la más reciente propuesta musical de Ozuna, aunque ciertamente no era así en el pasado. Hizo su debut en el 2012, descubierto a través de la canción de reggaeton club “Si Tu Marido No Te Quiere” y colaboraciones con otros artistas. Co-signos de dúos de reggaeton pioneros Zion y Lennox e Wisin y Yandel y apariencias en canciones uber-reconocidas, como inescapable canción grupal del 2018 “Te Boté,” preparó al cantante dominicano-puertorriqueño para ser una fuerza eminente en El Movimiento. Desde el 2017, ha sacado un flujo constante de discos de popetón que han ganado premios en todas las grandes ceremonias, incluyendo dos Latin Grammys. Rara vez se ha extraviado de la fórmula de reggaeton mainstream, de los ritmos de dembow-lite y las letras de botellas abriendo, panties cayendo, y perreo a las escondidas del marido.

Ozuna se ha vuelto conocido por su consistencia. Ha trabajado con todos los actos relevantes del mainstream de El Movimiento, desde el advenedizo Manuel Turizo a la experimentalista española Rosalía, en el due tropicore “Yo x Ti, Tu x Mi.” Fuera de la esfera del reggaeton, las colaboraciones de Ozuna a veces se sienten como una disquera copiando y pegando para emparejarlo con el talento en demanda del momento. Hit mundial “Taki Taki,” con Cardi B y Selena Gomez, y combinaciones casi de improviso como “Del Mar,” con Sia y Doja Cat, se sienten como el equivalente sónico del meme donde una barra de chocolate nada en ramen instantáneo.

Sin embargo, uno no puede negar su voz, un tenor que impacta hasta en los ritmos más inocuos, o su versatilidad. Su obra recorre toda la gama desde canciones como la colaboración afrobeats-lite “Coméntale” con Akon a un número de canciones con héroe de toda la vida Romeo Santos que combinan el sonido del reggaeton mainstream con la bachata. El ha continuado a explorar sus raíces dominicanas en el remix de “Baje Con Trenza” con leyendas del dembow Kiko el Crazy y El Cherry Scom, y tan reciente como el año pasado en Ozotuchi con el corte dembow-dancehall “Somos Iguales” con la instigadora dominicana del momento Tokischa. Hasta salió con un mambo en colaboración con artista de merengue Omega en el 2021, un año antes de que Bad Bunny llegará a los titulares con "Después de la Playa," su notable merengue en Un Verano Sin Tí.

A pesar de la enormidad de su éxito, la carrera de Ozuna se ha proyectado en gran medida a través del avatar del osito peluche en la sudadera en vez del hombre mismo. Es una estrategia duradera de la nueva guardia del reggaeton: piensa en el conejo deformado de Bad Bunny o la manera en la cual J Balvin usa las flores de Takashi Murakami. Trabajando detrás de la fachada del osito le ha cedido a Ozuna una persona pública privada, una franja de hits relativamente seguros y formulaicos, y una presencia de medios inofensiva.

No es para decir que esta zona segura es donde él quiere estar. Un poco asombrosamente, Ozuna me dice que él insistió en hacer esta entrevista en su casa. “Me encanta hacer este tipo de entrevista personal,” él me cuenta. “Siempre es ‘vengan a Univision.’ Ya he hecho tanto de eso que tengo un switch automático. No es que sea falso, es que es un trabajo.”

“Cuando ves una imagen colorida, sabes que es juvenil. Quiero que [la gente] escuche este disco y le presten atención, que lo pongan serio. ¡Ya crecimos! La juventud quiere escuchar lo real, lo claro, en blanco y negro.”

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La primera vez que Ozuna mismo apareció en la portada de un disco fue en el 2021, cuando saco Los Dioses, con Anuel AA. Su cara aparece otra vez este año en Afro, un EP animado de canciones afrobeats. La decisión parecería mas más estética que emocional, aunque él siempre ha tenido orgullo de su estatus como uno de los artistas afro-latinxs más destacados del momento. De niño, se enfrento a un compañero que se burlo de él diciendole “chacho, en Los Backstreet Boys no hay negrito.” Ahora, uno de sus identificantes es “el negrito ojo claro”, cuya abreviatura, ENOC, le da al cuarto disco de Ozuna su nombre. En abrazar su orgullo negro, Ozuna honra las raices del genero: el poderoso ritmo dembow detras de todas las canciones de reggaeton que haz escuchado en tu vida — el ritmo “Pounder” creado por “Dennis the Menace” Halliburton, derivado del ritmo “Fish Market” creado por progenitores del dancehall jamaiquino Steely & Clevie — es un ritmo negro.

“Creo que ha pasado mucho tiempo desde la conversación de la afro-latinidad siendo un nuevo concepto: Gata [experta del reggaeton Katelina Eccleston, fundadora de Reggaeton Con La Gata] y yo hemos empujado por el término El Movimiento en vez de música urbana porque el reggaeton, reggae, y dembow dominicano son un solo movimiento con múltiples géneros que se integran con la migración forzada,” dice periodista y experta del reggaeton Jennifer Mota, quien escribió una portada de Ozuna para Vibe en el 2019. “Todos estos géneros tienen influencia negra. Son como géneros hermanos que evolucionaron en paralelo, y siempre han hecho que la gente baile. El futuro de la música es el dembow dominicano y el afrobeats.”

No se le escapa a Ozuna que fue recién que se sintió lo suficientemente seguro para sacar un disco afrobeats, aunque ha metido el dedo gordo en el género de vez en cuando — por ejemplo notable canción de su disco Aura “La Modelo” con Cardi B. Después de la muerte de George Floyd a manos de la policía en el 2020, un ajuste de cuentas racial tomó lugar a nivel global e hizo olas en el mundo del reggaeton, enfatizando las raíces negras del género.

“Siempre me gustó la música afro y la música de jamaica, soy un sazón moreno que no sé cómo explicarlo,” dice. “En Europa, el afro es una película: Davido, Burna Boy, Omah Lay'Eva Longoria' [su colaboración con Davido en Afro] pego tanto en España. Yo me atreví, porque es lo que está pasando ahora en el mundo.”

La portada de Cosmo, el sexto disco de Ozuna que sale el 17 de noviembre, continúa este esfuerzo de aparecer de cara. Al osito peluche se le hace referencia, pero se transmuta en un logo yin-yang. En su lugar, vemos a Ozuna delante y en el centro sostenido por un circulo de mujeres vestidas de negro. Aparentemente le están creciendo tentáculos de las piernas, y tiene puesto un sombrero con orejas de oso.

Sonicamente, es claro que está conectando con el underground: una canción, “Clase Azul,” es un poderoso track dirigido por el ritmo dembow que se siente lejos de la orientación usual de Ozuna hacia el popetón. El canta sobre una muchacha alternativa recién soltera bailando en el club que “solo escucha Nirvana / tiene roto el corazón y no hay quien lo repara.” El video ve a Ozuna mostrando unas extensiones de brazo roboticas à la Arca y bailando en el medio de un grupo de extras con tatuajes en el cuello vestidos de cuero, una imagen más en línea con Matrix o un desfile de Rick Owens que un peluche multicolor en una sudadera.

Cosmo es la primera vez que Ozuna le ha dedicado más de un año a grabar un disco. La colección cuenta con varios features — incluyendo David Guetta en “Vocation”, una canción de EDM que comparte su nombre con la marca de champán de Ozuna — extendiéndose desde Chencho Corleone y Maldy de Plan B a colaboradores frecuentes como Anuel AA y De La Ghetto. También afiló su sonido: canciones como “100 Squats” chorrean con el sonido de un bajo sucio directo de una marquesina; “Baccarat” tiene un pavoneo elegante listo para la radio que destina la canción a ser un temazo de club. “El Plan,” el sencillo inicial asistido por Chencho y sacado despues de que el disco se pirateó, ve a Ozuna pavonear en un look negro Balenciaga. “Fenti”, un reggaton vaporoso y fluido con Jhayco (previamente conocido como Jhay Cortez), viene acompañado con un video donde Ozuna y el flotan en un tornado de ángeles vestidos en gabardinas de cuero negro, una imagen que llama a la mente imagenes de las ilustraciones de La Divina comedia de Dante Alighieri pintadas por Gustave Doré o peliculas de accion-horror de los 2000 como Van Helsing.

“Es un reggaeton más seco de antes: ‘Baccarat’ suena como cuando salía Chencho y Maldy [Plan B] o Rasta y Gringo,” dice Ozuna. “Es lo que queríamos traer en la conceptualización: el underground. Hay música para cuidar el mensaje, pero la música que quiere escuchar la juventud ahorita es la real.”

Este cambio es Ozuna en su más “darks”. No es sorprendente que vaya por este camino — artistas de neoperreo como Tomasa Del Real y Ms Nina han hecho olas del underground para arriba, y el mainstream ha tomado nota. Entre Cosmo, Karol G proclamando la “Bichota Season” del mundo rosado de su último disco, el sencillo de Halloween de Tokischa "CANDY," ex-pareja Rauwsalía saliendo como no-muertos chic en “VAMPIROS” y Bad Bunny haciendo referencia a clasica pelicula de vampiros Nosfratu en su video de “BATICANO,” es aparente que los directores creativos del mundo del reggaeton pop han estado yendo los raves góticos.

“Tocaba dejar los colores un poco y entrar en la madurez,” dice Ozuna. “Cuando ves una imagen colorida, sabes que es juvenil. Quiero que [la gente] escuche este disco y le presten atención, que lo pongan serio. ¡Ya crecimos! La juventud quiere escuchar lo real, lo claro, en blanco y negro.”

Esta inclinación a lo real se extiende al orgullo que Ozuna tiene en su doble herencia. “He hablado con una plétora de productores y artistas involucrados en la globalización del reggaeton en los 2000s. Cuando piensas en las canciones que fueron un éxito, fueron producidas por productores y compositores dominicanos usando géneros como la bachata y el merengue típico. Muchos de estos artistas no tenian orgullos sobre su identidad dominicana por la discriminación contra ellos en Puerto Rico — la mayoria de ellos eran negros,” agrega Mota. “Los dominicanos estamos orgullosxs de nuestra identidad, pero dominicanos nacidxs o criadxs en Puerto Rico no tenían esa energía. Ozuna fue uno de los primeros en abrazar sus dos identidades.”

Ozuna estaba listo para grabar un video para “Vocation” en París el 4 de noviembre, seguido por una presentación en los MTV Europe Music Awards el día después. Los premios se cancelaron, MTV citando que con “los eventos devastadores en Israel y Gaza continuando a desarrollarse, no se siente como un momento para celebración global.” Ozuna se presentó en Tel Aviv por segunda vez tan recientemente como este agosto, y fue fotografiado envuelto en la bandera blanca y azul durante el concierto. Es comportamiento típico de un reggaetonero de gira que también es consistente con su actitud apolítica. Comparado con reggaetoneros abiertos en sus opiniones, especialmente otros boricuas, él no ha sido uno para hablar en contra de poderes opresivos. En una vieja entrevista, fue grabado preguntando porque los EE.UU. y Puerto Rico — cuya relación ha sido citada como una de colonialismo de asentamientos — no podían “unirse más.”

Sin embargo, una postura apolítica sólo puede aventajar a uno por cierto tiempo. Ozuna me dice que ha estado pensando mucho en la asedio de Gaza, hablando seriamente con una mirada dolorida. “Están matando a muchas personas que no tienen nada que ver con lo que están haciendo. Un tantito de tierra no te hace nada, es gente con mucho poder y mucho dinero peleando por nada,” dice. “¿Qué busca el presidente en Israel en medio de una guerra? Es inecesario. La primera vez que fui [en el 2019], fue la primera vez que voy tan lejos con música. La gente me trato con mucho amor.

“Creo que lo que está pasando es parte de unos planes de animalizar a la gente: no solamente [Palestinos], pero mucha otra gente en todo el mundo,” continua. “Antes era [después del 9/11] que veías a alguien de Arabia con su vestimenta y te daba como cosa en un aeropuerto o un avión…crearon una imagen de ellos que no era.”

“Ya no se usa la exclusividad o el profesionalismo: estamos en el mismo barco, montados en la misma guagua.”

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La violencia ha marcado toda la vida de Ozuna. Su padre, un dominicano que trabajó como bailarín de fondo para el legendario rapero boricua Vico C, lo mataron a tiros en Puerto Rico cuando Ozuna tenía tres años. Nunca lo conoció. Hace cuatro años, lo conectaron al trágico tiroteo de trapero gay Kevin Fret, una investigación que se pauso en sus comienzos pero recién se abrió de nuevo. Fret estaba extorsionando a Ozuna, amenazando con la publicación de un video explícito que Ozuna filmó cuando era menor, y lo mataron poco después de que salió la noticia. Su asesinato no se ha resueleto.

Ozuna ha reconocido públicamente la extorsión y pedido disculpas por el video, pero el incidente ha proyectado una sombra que ha sido difícil de sacudir. Con la descontrolada — y frecuentemente fatal — homofobia y transfobia en la sociedad puertorriqueña y en general siendo discutida publicamente por contemporaneos como Bad Bunny y artistas trans en la subida como Villano Antillano, el silencio de Ozuna sobre el asesinato de Fret ha sido llamativa. Cuando le menciono el incidente sangriento, Ozuna reacciona emocionalmente.

“Cuando conoces quien tu eres, y no lo puedes expresar por tu posición, es más triste que cuando tú eres una persona enferma en el mal y no te importa si no tienes que expresar nada,” el dice. "Me afectó emocionalmente. Afectó mi negocio. He tenido que reconstruir poco a poco, y darme a conocer más para que la gente pueda entender que no es como la gente lo pinto. Tengo una familia que lo mataron en Puerto Rico a los 19 años. No lo conocí, y me hace respetar la muerte de Kevin. Me mantuve al margen con ese tema por respeto a su familia, y por lo que pasó. Es un tema delicado, porque tienes que respetar a una familia, a una mamá. Mi corazón está limpio, y lo ha estado desde el día uno.”

Parecería ser que la muerte de Fret, combinada con la interminable violencia en Gaza, ha dejado a Ozuna con un sentido de claridad. “Ya estamos en el mismo nivel,” me dice. “Ya no se usa la exclusividad o el profesionalismo: estamos en el mismo barco, montados en la misma guagua. Derecha o izquierda, blanco o negro, hay cosas pasando mundialmente que tiene que ver con gente en otro nivel, y no se trata de lo economico sino del poder. Llegó el momento de apoyarnos unos con otros.

“Yo veo los videos [de Gaza], y quiero abrazar más a mi familia, querer más a mi gente. Esto es lo que ha creado esto: que nosotros nos unamos más y tengamos más paciencia. Yo creo que [la gente en poder] creyeron que iban a crear otra reacción en nosotros, y a la generación nueva, donde todos estamos en misma línea, estamos ayudándonos unos con otros.”

Ese deseo de cambiar, de moverse pa’lante, se extiende a Cosmo. “Tenemos que adaptarnos a lo que está pasando en El Movimiento ahorita,” dice Ozuna. “Creo que el mundo está en un momento de rebeldía con ropa y conceptos en música y arte. Siempre he sacado música a través del osito. Siempre será el fundamento, pero quiero que la gente conozca a Ozuna.”

Este artículo fue escrito en inglés y traducido al español por el autor, con una entrevista hecha en español.

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